Put some text here ...

Put some text here ...

Put some text here ...

Put some text here ...

Put some text here ...

Put some text here ...

Tuesday, September 05, 2006

EL DÍA QUE MATARON A TINELLI

por Pex Frito

pexfrito@yahoo.com.ar
http://www.geocities.com/pexfrito/


(Esperan el colectivo)
Roberto.-¿Tarda no?
William.-Sí.
Roberto.-Espero no llegar atrasado al trabajo.
William.- (Lo mira).
Roberto.-En la empresa son muy exigentes.
William.-Yo tengo que ir al departamento a darle de comer a Chatrán.
Roberto.-Estos colectivos son un desastre.
William.-Usted lo ha dicho.
Roberto.-¿Así que tiene un gato?
William.-No. No. No. Un perro.
Roberto.-Ah, un perro.
William.-Sí. Es hermoso. Le puse Chatrán por la película.
Robeto.-¿Qué película? ¿Las Aventuras de Chatrán?
William.-¡Claro!
Roberto.-Pero en esa película... Chatrán es un gato, no es un perro.
William.-No, no, no. Usted se confunde.
Roberto.-No. Estoy seguro. Es un gato. Por eso cuando usted dijo que tenía que ir a darle de comer a Chatrán yo le pregunté si tenía un gato. Porque me acordé de la película.
William.-Usted se confunde.
Roberto.-No. No. Creame que no.
William.- (Sonrisa amigable y sobradora) Sí. Se confunde.
Roberto.-Mire. Sino le preguntamos a esa señora. Señora... Ey, señora...
William.-No. No. Deje. Yo ya sé lo que le va a decir la señora...
Roberto.-¿Ah, si?
William.-La señora le va a decir que era un gato. Pero en realidad era un perro. Todos están confundidos.
Roberto.-¿Ah, si?
William.-Claro. La verdad es que era un perro actuando de gato.
Roberto.-Yo no me di cuenta de nada de eso.
William.-Es que el perro es muy buen actor.
Roberto.-(sonriendo) No le creo.
William.-Bueno. Usted puede dudar si lo desea. Es problema suyo, pero déjeme tomar como prueba para convencerlo otra película... A ver.. Por ejemplo Superman... ¿Le parece?
Roberto.-Sí, está bien.
William.-Bueno, en esa película el que hace de Superman no es Superman. En realidad es un actor que se llama Cristopher Ree. ¿Está de acuerdo?
Roberto.-Sí.
William.-Y bueno, entonces, cómo va a creer que en la película Las Aventuras de Chatrán, el que hace de Chatrán va a ser Chatrán. ¡No! La verdad es que es un perro actor.
Roberto.-¡¿Está seguro?!
William.-Segurísimo.
Roberto.-Pero parece un gato.
William.-Y... el maquillaje.
Roberto.-Para mí es un gato.
William.-Para mí es un gato. Para mí es un gato. Permítame que se lo diga. Usted es un ingenuo que se cree todo. Mire que Superman no existe, eeh. Es un actor. Mire que Batman no existe, eeh. Es un actor. Mire que Robin no existe, eeh. Es un...
Roberto.- No. Sí. Eso ya lo sé.
William.-Y bueno, entonces cómo va a creer que existe un gato que se llame Chatrán.
Roberto.-Es que en la película parece un gato.
William.-Y por supuesto. Como no va a parecer un gato sino no sería una buena película. Pero usted no sabe que en el cine existen los trucos visuales, los efectos especiales, el retoque de imágenes...
Roberto.-Ahh, utilizando todos esos recursos puede ser...
William.-Ve. Ve ahora, lo que le decía. Me alegro de que vaya perdiendo esa ingenuidad. El cine es todo mentira. Es todo una gran mentira. Es el arma de dominación que tiene el imperialismo yanqui para meternos sus valores y sus ideas en la cabeza. Pero conmigo no pueden... yo no les creo nada.
Roberto.-Yo tampoco les creo. Las películas son películas.
William.-Son más que eso. Son el principal instrumento estratégico de acumulación de poder. Pero por suerte usted se dio cuenta de que Chatrán era un perro. Y por eso estoy contento. La CIA no podrá con nosotros.
Roberto.-¿La CIA?
William.-Sí la CIA. O usted quien se cree que financió la película Las Aventuras de Chatrán... la CIA.
Roberto.-¡Qué bárbaro!
William.-Pero como tarda este colectivo. Perdón. Discúlpeme un momento. (Saca un celular y marca) ¡Hooola, Chatrán! ¡¿Cómo estás?! Quedate tranquilo que yo estoy bien, eeh. Lo que pasa es que se atrasó el colectivo. Si. Si. Bueno. Bueno. Quedate tranquilo. Ya te llevo la comida. Sí. Sí. Bueno. Bueno. Chau, chau. Un beso. (Cuelga) ¡Aaay, este Chatrán!
Roberto.- (Sorprendido) Pe... Pe... Pero lo veo y no lo creo. Usted, usted estaba... ¿Su perro... habla por teléfono?
William.-Miré, le voy a hacer una pregunta. Usted, me está tomando el pelo.
Roberto.-No. Cómo se cree.
William.-Entonces le pido un favor... no le tome el pelo a mi perro.
Roberto.-Pero por qué me dice eso.
William.-Por lo que usted me pregunta... qué se cree que tengo un perro estúpido. Cualquier idiota sabe atender el teléfono, hasta usted con esa cara, me imagino que sabe atender el teléfono, entonces por qué no va a saber atender el teléfono mi perro. ¡Vaaamos! No nos falte el respeto. Ni a mí. Ni a mi perro.
Roberto.-Jamás le faltaría el respeto ni a usted, ni a su perro. Yo amo a los animales. Si hasta... mire... mi primer novia, Margarita, era de la asociación protectora de animales domésticos.
William.-Eso no tiene nada que ver. Su novia los protegia pero usted los odia.
Roberto.-Creame que no es así. Cometí un error de apreciación, discúlpeme. No sabía.
William.-¡Claro! ¡Es fácil pedir disculpas! Pero primero trata a mi perro de gato y después dice que es estúpido.
Roberto.-Sí. La verdad que estuve mal. Pero es que todo esto es nuevo para mí.
William.-'Tá bien. Déjelo ahí mejor. No hablemos más.
Roberto.-No pero no se ofenda. No fue mi intención. Mire, yo sentiría mucho que este encuentro fortuito entre nosotros terminara así de esta manera... de esta manera... no sé... tan abrupta.
William.-Quizás con el tiempo pueda llegar a olvidar, pero ahora es todo muy reciente.
Roberto.-Deme otra oportunidad. Por favor, deme otra oportunidad.
William.-No. Lo siento.
Roberto.-Pero por favor, no sea así. Intentemoslo nuevamente.
William.-Lo siento. Usted a roto esa delgada copita de cristal llena de sentimientos que todo ser lleva albergada en su corazón. Y que cuando se rompe... y que cuando se rompe... es muy difícil... volver a arreglar.
Roberto.-¡Oh, nooo! ¡Dios mío, qué he hecho!
William.-¡¡¡¡¡Mire quién viene, ahí!!!!! ¡¡¡Mire!!!
Roberto.-¡¿Quién?! El colectivo.
William.-No, qué colectivo. Allá. Mire.
Roberto.-No veo nada. ¿A dónde?
William.-¡¡Chatrán!! ¡¡Acá estoy, Chatrán!! ¡Acá!
Roberto.-¿A dónde? ¿A dónde? ¿Qué? ¿Viene corriendo? ¿A dónde?
William.-¡Chatrán!! Mi amigo del alma. Ven Chatrán. Ven. Salta a mis brazos, Chatrán (Hace como que lo agarra en el aire, luego se tira al piso y se revuelca y juega con el perro que no se ve) Ja, ja, Chatrán no me lamas tanto. No seas tan meloso. Basta, basta, Chatrán. Que me ensucias todo. Loco. Sos un loco.
(Roberto mira la escena sin entender nada. William se para y se sacude la ropa)
Roberto.-¿Y Chatrán?
William.-Chatrán está ahí. No lo ve.
Roberto.-No.
William.- (Sonrisa culpable) Aaah, discúlpeme usted a mí ahora. Cómo lo va a ver. Es que no le dije. Lo que pasa que Chatrán es invisible.
Roberto.-¡¿Cómo?!
William.-Que es invisible.
Roberto.-¡¿Invisible?!
William.-Si invisible. ¿Qué, no me cree?
Roberto.-No es eso. Lo que pasa...
William.-Tóquelo.
Roberto.-A quién...
William.-A Chatrán. Acaricielo. Acá está. Así se convence.
Roberto.-Está bien. A ver... ¿Está acá, no? (Estira la mano)
William.-Sí..
Roberto.- (Retira la mano) ¿Y no muerde?
William.-Pero nooo. Es mansito. Tóquelo, tóquelo.
Roberto.- (Estira la mano y sigue hasta el piso. Toca el piso como buscándolo.)
William.-Se movió. Ahora está acá.
Roberto.- (Estira la mano y luego la retira) ¿Seguro que no muerde, no?
William.-Segurísimo.
Roberto.- (Llega al piso y vuelve a palpar el piso en busca de Chatrán)
William.-Se movió de nuevo. Está ahí. Se está rascando.
Roberto.-¿No muerde?
William.-Pero no. Tranquilo.
Roberto.- (Llega al piso y vuelve a palpar el piso en busca de Chatrán)
William.-Se volvió a correr. Es que usted tiene muy mala onda y el perro lo percibe. Los animales perciben todo.
Roberto.-Yo lo quiero acariciar nada más.
William.-Si. Ahora lo quiere acariciar, pero antes le dijo que era un gato y lo trató de estúpido. Y después quiere que Chatrán deje que usted lo acaricie. Vamos.
Roberto.-Por ahí tiene razón. Y dígame, a dónde consiguió este perro tan particular.
William.-Esa es una larga historia que quizás usted, no esté preparado para escucharla.
Roberto.-Pero no sea así... cuénteme. Hágalo aunque más no sea en nombre de esta breve amistad que hemos sabido cultivar en esta parada de colectivos.
William.-Lo siento Roberto, no puedo.
Roberto.- (Sorprendido) Usted sabe mi nombre. ¡¿Qué otras cosas sabe de mí?!¡Tiene un perro invisible! ¡¿Qué es lo que esta pasando?! Por favor, dígame. Me voy a volver loco...
William.-Tranquilizate Roberto. Está bien. Te contaré... Yo era militante de una organización protectora de animales domésticos. Un día tuvimos una denuncia anónima en donde se nos informaba que la CIA estaba haciendo películas con animales que contenían mensajes subliminales para convencer a todos los niños del tercer mundo de que cuando fueran grandes pagaran la deuda externa aún a costa de morirse de hambre. Te das cuenta de lo que estaban haciendo Roberto. Te das cuenta. Estaban explotando a esos pobres animalitos. Entonces yo decidí infiltrarme en la CIA y rescatar a Chatran, el perro que hizo de gato en la película Las Aventuras de Chatrán. Lo conseguí pero ya mi vida no volvería a ser igual. Tuve que huir y esconderme. Para que no nos encontrarán a Chatrán agentes cubanos le dieron una dieta muy rigurosa para hacerlo invisible y a mí me hicieron infinidad de cirujías estéticas hasta quedar irreconocible...
Roberto.-Entonces... quiere decir que tu eres...
William.-Si Roberto.
Roberto.-Tu eres...
William.-Yo soy Margarita.
Roberto.-¡¡¡Margarita, mi amor!!!
(Se abrazan)
William.-Roberto
Roberto.-No sabía nada de tí en todos estos años...
William.-No quise poner en riesgo tu vida comunicándome contigo. ¡Abrázame fuerte amor mío!
Roberto.-¡Si, Margarita! ¡Oh, que dichoso soy! ¡Oh, júbilo! Saber que en nuestros corazones hay algo que perdura, que la naturaleza aún recuerda lo que fue un día. Por eso aunque a muchas leguas de tierra nos hemos hallado nuestras almas percibieron aquel mar de inmortalidad en el que nadaba nuestro amor que hizo que aquí, en esta parada, nos encontremos hoy.
William.-¡Cantad, pues pajarillos! ¡Cantad un canto jubiloso! ¡Que los corderitos brinquen como si danzaran al son de músicas celestiales! ¡Y vosotras, oh fuentes, praderas, colinas y bosquecillos, no permitáis que nada se aparte de la intesidad del amor nuestro! Gracias al corazón mortal que nos da la vida, gracias a ese frágil músculo que nos hace sentir... ternura, alegría y temor... ahora que puedo contemplar tu rostro creo que se me va a partir el alma y sólo me consuela este... dulce... llanto... (Llora).
Roberto.-No llores Margarita. Ahora estamos juntos. Huyamos, la CIA no nos atrapará.
William.-Sí. Huyamos Roberto.
Roberto.-Ahí viene el colectivo (Extiende la mano para pararlo. Luego toma a William a upa y miran felices y ansiosos la llegada del colectivo).

CORTE

(Se encienden las luces. William está vestido con una bata de mujer y con ruleros o un pañuelo floreado en la cabeza batiendo merengue en un bol. Sus movimientos ahora son afeminados. Entra Roberto que viene de la oficina.)
William.-¡Llegaste Roberto! Te estoy haciendo la torta de chocolate que tanto te gusta...
Roberto.-Cómo estás, mi vida. Vengo muerto. Hoy en la oficina hubo un trabajo de locos.
William.-Esta noche nos invitó Inéscita a cenar a su casa...
Roberto.-¡Ay, Margarita, no sé... estoy muy cansado!
William.-Está bien. Está bien. No vamos nada. Para mí nunca tenés tiempo. Siempre estás cansado.
Roberto.-No es eso. Lo que pasa que hoy fue un día agotador.
William.-¡Claro, agotador dice el señor! Pero para quedarte hasta tarde mirando el programa de Tinelli en la televisión nunca estás cansado...
Roberto.-Pero Margarita, mi amor...
William.-Sabés lo que voy a hacer... No te voy a dejar ver más ese programa. Hacé de cuenta que Tinelli está muerto...
Roberto.-Pero Margarita...
William.-Lo que pasa que tenés verguenza de mí. Lo que pasa que no me querés mostrar porque... estoy gorda. Eso es lo que pasa.
Roberto.-Pero noooo Margarita. Estás divina.
William.-Yo sé. Yo sé que estoy gorda. Yo sé. Sabés por qué. Porque me paso el día acá adentro encerrada cocinando para vos, por eso. Y bueno y veo comida y me tiento. Pero la culpa es tuya de que esté gorda. Me tenés acá abandonada. No me atendés. No me sacás a pasear. Estoy siempre con la misma ropa... (Lloriquea)
Roberto.-No es así. No llores Margarita (Se acerca por detrás poniéndole la mano en el hombro).
William.-¡¡Salí!! ¡¡Dejame!! ¡¡No me toques!! Sabés lo que voy a hacer con la torta de chocolate... Se la voy a dar toda a Chatrán y a vos no te voy a dar nada, malo.
Roberto.-No te pongas así... Margarita, por favor...
William.-Antes cuando vos me conociste, que era militante de la Asociación Protectora de Animales Domésticos y que tenía unas curvas privilegiadas, y que tenía la cola parada, y que tenía una cinturita de verano, y que tenía las tetitas bien duritas... Te gustaba andar conmigo de la mano por la calle. Te gustaba presentarme a tus amigos...: -Esta es mi novia Margarita. Ay, sí. Pero ahora... ahora si viene un amigo tuyo y vas conmigo cruzás de vereda. Pero yo ya sé lo que te pasa. Yo ya sé... Vos... vos... vos no me querés más... (Llora).
Roberto.-Está bien Margarita. Te lo confieso. Es verdad. No te quiero más. Lo siento mucho.
William.-Lo sabía. Lo sabía. Me lo decía mi intuición femenina, pero yo no quería escucharla.
Roberto.-Estos dos años de convivencia han sido muy duros para mí.
William.-Y por qué. Te cansaste de mí.
Roberto.-No es eso. Lo que pasa que cuando hacemos el amor... me hacés doler mucho.
William.-El qué te hago doler mucho.
Roberto.-El culo.
William.-Y bueno, que querés, si me pusieron genitales de hombre también tengo que tener necesidades de hombre.
Roberto.-Hasta eso puedo llegar a entender Margarita, pero por qué te pusieron ese pito tan grande. Es enorme. Es para el libro Guines de los records. Eso es lo que no entiendo.
William.-Si ese es tu problema... entonces me lo corto ya mismo con aquel cuchillo.
Roberto.-¡No! No hagas esa locura. No.(Lo detiene) Te confieso que un poco de cariño le tomé.
William.-Entonces Roberto lo que me estás tratando de decir es que te gustó comerte el nabo, que tenés vocación de tragasables, que te manducas la banana, que te gustó entregar el marrón, que te sienta bien la marcha atrás, que querés dar el rosquete... Me estás diciendo que... sos gay. Que asco. Como pudiste hacerme esto. He estado haciendo el amor con un gay. Que asco. Mi marido es homosexual. ¡Dios mío!
Roberto.-No es eso. Es aún peor. Yo le tomé cariño a tu pene porque... mi verdadero nombre... no es Roberto. Mi verdadero nombre es Brigitte Bardot.
William.- (Se sorprende)
Roberto.-Sí. Así es Margarita. Yo soy la famosa actriz pero también soy agente de la CIA. Un día me dieron una misión: recuperar a Chatrán y llevarlo de nuevo a Hollywood para que continúe haciendo películas. Para ello tuve que hacerme muchas cirujías estéticas hasta parecerme a tu novio y así ganar tu confianza.
William.-Eso quiere decir que... quiere decir que... he estado haciendo el amor con otra mujer. Que horror. Soy lesbiana.
Roberto.-Si y yo también lo soy... y me gustas mucho. Pero ahora debo cumplir con mi misión... debo llevarme a Chatrán.
William.-¡¡Eso nunca!! ¡Atácala! Atácala Chatrán. Atácala.
(Chatrán se le tira al cuello. Roberto forcejea con el perro. Roberto va agonizando mientras va haciendo mutis).
Roberto.-No. No. Déjame el cuello Chatrán. No. No. Muero. Muero... Perro de mierda...
William.-Señorita Brigitte Bardot sólo le pido un favor antes de morir...
Roberto.-Cuál
William.-No me firmaría un autógrafo.
Roberto.-Sí claro. Hasta la eternidad (Expira. En el escenario sólo se ven los pies de Roberto como si estuviera tirado en el piso muerto).
William.-Vamos Chatrán. Salta a mis brazos. Huyamos.
(Se escucha un helicóptero que sobrevuela la casa)
Megáfono.-Atención, señorita Margarita. Somos de Interpol... y venimos de parte de la CIA. Salga con las manos en alto y entregue a Chatrán ahora mismo.
William.-¡Dios mío! ¡Que voy a hacer ahora!
(Se escucha una música de comando y entra Roberto vestido tipo militar)
William.-Y tu quién eres.
Roberto.-Soy Roberto, el verdadero Roberto. Te estuve buscando durante todos estos años Margarita. Me enteré de que Brigitte Bardot había tomado mi lugar para quitarte a Chatrán y decidí rescatarte... ¡Margarita, amor mío!
William.-¡Oh, Roberto! Mi verdadero Roberto. Yo sabía que nuestro amor era indestructible.
(Se abrazan y se besan apasionadamente)
Megáfono.-Atención, señorita Margarita. Si en 5 segundos no sale de la casa con las manos en alto comenzaremos a disparar.
William.-Mi amor, qué haremos.
Roberto.-Saldremos por la ventana. A dos cuadras de aquí hay una parada de colectivos, ahí tomaremos el 561 y huiremos rumbo a nuestros sueños.
William.-¡Oh, si! Mi amor. (Acariciando a Chatrán que lo tiene en brazos) Quedate tranquilo mi querido Chatrán. Te salvaremos.
Roberto.-¡Vámonos!
(Roberto toma de la mano a William para huir y comienzan a disparar desde el helicóptero. Chatrán ladra por primera vez durante toda la obra.)
William.-¡Aaaah! ¡Me han herido!
Roberto.-A mí también.
(Durante un largo rato le van metiendo muchas balas. William y Roberto se tambalean con cada bala que les entra pero nunca mueren. La escena es melodramática y grotesca.)
Roberto.-No te preocupes. Te cargaré. Tienes cambio para el colectivo (Roberto toma en brazos a William).
William.-No sé. Me tengo que fijar en el monedero.
(Les siguen entrando balas.)
Roberto.-Yo tengo todos billetes grandes.
William.-No te preocupes, a la pasada hay un kiosco, pedimos cambio ahí.
Roberto.-Y si no nos dan compramos un paquete de cigarrillos con 10 pesos.
(Mutis)
William.-No, Roberto. Los cigarrillos hacen mal a la salud...
FIN.

Comments on "EL DÍA QUE MATARON A TINELLI"

 

post a comment